¿Cuántas veces hemos oído hablar en RRHH y Corporativo necesito directivos que generen ideas y lideren equipos y no directores que simplemente gestionen?, ¿muchas verdad?
Esta respuesta de nombrar directores en las empresas ha acabado creando un gran grupo de éstos que no se ven a sí mismos como líderes sino como buenos técnicos que han progresado y con más privilegios que el resto. ¿Qué hemos aprendido por haberlos promovido para ser directivos?, ¿Si no innovamos ahora en la formación y coaching que nos queda de talento?, ¿Se han utilizando bien los recursos pedagógicos?, ¿Para qué han servido?
Cierto es que he sido y soy crítico constructivo con las empresas y profesionales (la danza del viajero perdido) que no han decidido buscar con coraje, ni escuchar activamente cómo romper con las reglas de los viejos estilos de dirección (formas, maneras, códigos que no casan con nuestro espíritu como personas) ¿Es más rentable invertir en desarrollar talento de liderazgo o, por el contrario, es más razonable invertir en adquirirlo?.
Convendréis que los resultados productivos llegaban a las empresas casi solos. El sistema ha cambiado por lo que es necesario un cambio de directivos y cultura de empresa. ¿Cómo se logra?, ¿Existen mejores enfoques que otros para desarrollar directivos?, ¿Qué puede aportar el coaching en acción teatral?
El coaching en acción teatral de acuerdo a las nuevas corrientes teóricas – filosóficas acerca del proceso de aprendizaje utiliza las técnicas del arte escénico y Gestalt, para obtener resultados vivenciales de una forma más empírica, menos estresante, y por supuesto muy distante de los cánones tradicionales del aprendizaje conservador y cognitivo.
Me baso en la idea de que para entender las competencias a desarrollar hay que experimentarlas, no basta con leerlas o escucharlas. De hecho honestamente se consiguen resultados espectaculares al ayudar a las personas a tomar decisiones, superar los miedos como un acto instantáneo de desaprendizaje.
Se trata de mover al coachee hacia “darse cuenta” desde el mismo rigor y compromiso que los directivos y sus áreas de negocio necesitan en sus relaciones humanas, creatividad y emoción sobre ejes fundamentales: Cuerpo, voz, intuiciones, mente y emociones. Observo con frecuencia cuanta libertad y amor hay en las personas cuando juegan desde su yo subconsciente, cuando despiertan su conciencia es como si conectaran un puente desde hoy al futuro.
Siempre me dicen que es una experiencia que nunca olvidarán, que fueron niños nuevamente, capaces de crear, dejando de lado el temor al ridículo, sintiéndose por un minuto artistas, expresando con su cuerpo, desarrollando sus habilidades y volviendo a recuperar la conexión consigo mismo, sin trabas, sin prejuicios.
Vivo, respiro y me alimento de la esencia de la pasión y sonrisa que ponen los coachees en su trabajo personal y profesional. Si las coachees (los directivos) supieran que detrás de cada ejercicio teatral están dando lo mejor de sí mismos seguro que no pondríamos tantas resistencias a este pequeño secreto de la vida que es poner talento y humanismo al servicio de ser tu mismo.
Todos necesitamos sentirnos alineados con lo que hacemos y pensamos para dar lo mejor de nosotros mismos, todos necesitamos imaginar y sentirnos escuchados para mantener intactos nuestros sueños e ilusiones. ¿El reto? ¡Seguir aprendiendo!
