Autenticidad

¡No puedo! ¿Excusa, justificación apropiada o falta de auto-responsabilidad?.

Partiendo de las múltiples respuestas según el contexto, hoy queremos centrarnos en la importancia del auto-conocimiento y auto-responsabilidad personal cuando uno escapa a mostrarse auténtico a través de la divagación y otros recursos lingüísticos. ¿Cuáles son las palabras habituales?, ¿Cuáles son las claves para desenmarañar lo que esconden las palabras?

Las claves por nuestra parte pasan primero por “darse cuenta” de cuales son las respuestas automáticas por donde se escapa uno lingüísticamente y en qué contextos. Como ejemplo, es típico escaparse en situaciones de tensión o conflicto que se vienen repitiendo. Es curioso como añoramos ser uno mismo tantas veces y como nos cuesta soltar al personaje del “buenecito-a” u otros, antes que dar una respuesta autentica y honesta, sea cual sea, nadie dijo que tuviera que ser perfecta.

En nuestra opinión, y desde el contexto que manejamos en nuestras formaciones vivenciales a través del método del teatro o el clown, cuando un participante dice “no puedo hacer el ejercicio”, para nosotros y aceptando que podemos errar, la persona se está escapando de una experiencia presente, de tomar conciencia y de responsabilidad, todo esto teniendo en cuenta que todos tenemos capacidad corporal y emocional para responder a los propios asuntos.

Algunas veces por presión y miedo, las palabras llenas de eufemismos y/o divagación afectan a la conexión con la responsabilidad y confianza por lo que si no están alineadas, podemos estar en permanente riesgo de incoherencia y probablemente habrá un sentimiento de perdedor en el “no puedo”. Por supuesto desde el respeto, no hemos conocido a ninguna persona auto-calificada como tímida, reservada o introvertida que haya renunciado libremente a dar el salto a la experiencia. A día de hoy nos sentimos orgullosos de ver la capacidad de superación y crecimiento en los participantes.

Es verdad que algunos prefieren ser prudentes (dicen con vanidad), esperan a ver si el horizonte se abre en cielo azul para tapar y esconder la vulnerabilidad por miedo a ser captado, cuando en realidad esa máscara lingüística se ve casi desde Lugo. No hay duda que el ser humano es flexible y sutil hasta el punto de crear, soñar e inventar desde una capacidad creativa ilimitada que al mismo tiempo es un arma de doble filo. Ya sabemos que no hay peor encierro que el que fabricamos nosotros mismos con los límites autoimpuestos y la negación de una vida fluida e incierta.

Estás acciones formativas vivenciales que hacemos en las organizaciones demuestran la valentía y el coraje de las personas a decir “si quiero” más allá de lo racional facilitando el contacto y el encuentro con los otros a partir de la autenticidad y la aceptación de uno mismo. Veréis, superarse a sí mismo puede ser un esfuerzo terrible y lleno de sufrimiento o que elijamos tirar de perseverancia, determinación y coraje para al final entender que ese es el camino de la vida, pasar por las ascuas del fuego aunque sin quemarte. 

Hoy desde el equipo de Di Towanda decimos, ¡si quiero a la vida!

Estamos demasiado pendientes de no salirnos del guión de la escena que nos han o hemos marcado en nuestra obra de teatro particular debido generalmente al miedo del qué dirán cuando nacemos inocentes, sin miedos, sin mentiras. Recordaréis que ya escribí sobre ¿Qué emoción eres desde la inocencia? y me volvió a venir al pensamiento y sentimiento la palabra inocencia después de un intenso fin de semana de coaching co-activo compartiendo emociones hasta en los huesos (viva la comunidad de la margarita). En el taller he comprendido finalmente que tenemos un motor generoso que puede impulsar nuestras vidas personales y profesionales, ¡la inocencia y vulnerabilidad abierta en escena!

En teatro y coaching decimos que fácil es ponerse la careta sin casi habernos levantado de la cama y cuanto cuesta sacársela cuando estás en tu zona de confort disfrutando de la ignorancia. Sin duda es peyorativo y ridículo tratar de parecer ser intelectual, jugar al buenismo si no estás conectado con tu inocencia, con tu curiosidad rotunda; ¿Cuál es el precio por dejar de lado la inocencia?, ¿Quién quieres ser en esta emoción?, ¿Quién vas a ser cuando seas más curioso?, ¿Qué puede ser posible que no es posible ahora?, ¿Qué obtenemos a costa de perder la inocencia?, ¿merece la pena realmente?, ¿Qué nuevas posibilidades se te abren como resultado de esta lectura?
En nuestra escena y obra metafórica que llevamos encima de nuestra cabeza el guión tiene más luces que sombras entonces ¿porqué miramos más las sombras?, ¿para qué le dedicamos tanto tiempo?, ¿Que significa para ti ser la luz en tu escenario?, ¿qué te puede dar la confianza y alegría natural de un niño?. Tenemos el costumbrismo y la comodidad de no querer ordenar con coherencia pagando un precio muy alto por falta de autenticidad, audacia y conexión. Es momento de soltar cadenas, caretas, clichés sociales que no nos convienen y si sirvieron en algún momento dale las gracias al personaje y observa el mundo desde la inocencia y no la rigidez que nos encontramos a diario.
Y es a diario donde nos asalta el amor, el miedo, la tristeza o el deseo. De cómo interpretemos en nuestras escenas estos puntos determinará los matices de nuestro guión emocional para nosotros y los demás. Mi recomendación si me permitís para tomar la inocencia dentro de nuestros huesos es basarse en el disfrute, en romper las reglas de la dependencia, en ser responsables, sin expectativas y centrado en el aquí y ahora. ¿Qué está pasando ahora?, ¿Qué más necesitas ahora?. Como dice una amiga mía (gracias Paula) hemos de ir del conocimiento a la sabiduría, eso sí, ¡en la acción!
Un abrazo sonriente y feliz para todos.