Inocencia

Estamos demasiado pendientes de no salirnos del guión de la escena que nos han o hemos marcado en nuestra obra de teatro particular debido generalmente al miedo del qué dirán cuando nacemos inocentes, sin miedos, sin mentiras. Recordaréis que ya escribí sobre ¿Qué emoción eres desde la inocencia? y me volvió a venir al pensamiento y sentimiento la palabra inocencia después de un intenso fin de semana de coaching co-activo compartiendo emociones hasta en los huesos (viva la comunidad de la margarita). En el taller he comprendido finalmente que tenemos un motor generoso que puede impulsar nuestras vidas personales y profesionales, ¡la inocencia y vulnerabilidad abierta en escena!

En teatro y coaching decimos que fácil es ponerse la careta sin casi habernos levantado de la cama y cuanto cuesta sacársela cuando estás en tu zona de confort disfrutando de la ignorancia. Sin duda es peyorativo y ridículo tratar de parecer ser intelectual, jugar al buenismo si no estás conectado con tu inocencia, con tu curiosidad rotunda; ¿Cuál es el precio por dejar de lado la inocencia?, ¿Quién quieres ser en esta emoción?, ¿Quién vas a ser cuando seas más curioso?, ¿Qué puede ser posible que no es posible ahora?, ¿Qué obtenemos a costa de perder la inocencia?, ¿merece la pena realmente?, ¿Qué nuevas posibilidades se te abren como resultado de esta lectura?
En nuestra escena y obra metafórica que llevamos encima de nuestra cabeza el guión tiene más luces que sombras entonces ¿porqué miramos más las sombras?, ¿para qué le dedicamos tanto tiempo?, ¿Que significa para ti ser la luz en tu escenario?, ¿qué te puede dar la confianza y alegría natural de un niño?. Tenemos el costumbrismo y la comodidad de no querer ordenar con coherencia pagando un precio muy alto por falta de autenticidad, audacia y conexión. Es momento de soltar cadenas, caretas, clichés sociales que no nos convienen y si sirvieron en algún momento dale las gracias al personaje y observa el mundo desde la inocencia y no la rigidez que nos encontramos a diario.
Y es a diario donde nos asalta el amor, el miedo, la tristeza o el deseo. De cómo interpretemos en nuestras escenas estos puntos determinará los matices de nuestro guión emocional para nosotros y los demás. Mi recomendación si me permitís para tomar la inocencia dentro de nuestros huesos es basarse en el disfrute, en romper las reglas de la dependencia, en ser responsables, sin expectativas y centrado en el aquí y ahora. ¿Qué está pasando ahora?, ¿Qué más necesitas ahora?. Como dice una amiga mía (gracias Paula) hemos de ir del conocimiento a la sabiduría, eso sí, ¡en la acción!
Un abrazo sonriente y feliz para todos.