Perseverancia

¡Estamos de enhorabuena por cumplir 7 años con vosotros cerca!

Somos una empresa de personas e ideas que echó a andar con pasión para innovar en el mercado de la formación y más concretamente en liderazgo. Fue fácil innovar y conseguir resultados gracias al empuje lleno de sueños del equipo humano de Di Towanda.

Estábamos convencidos de que nuestra misión de ofrecer algo realmente innovador a través de nuestra metodología tendría una pronta acogida y que una de nuestras palabras activas compromiso por innovar no quedara en una palabra bonita, sino en que fuéramos capaces de hacerlo.

INNOVAR EN EL METODO:

Se nos presentaban nuevos retos para poner a prueba nuestra competitividad en los primeros Showrooms y formaciones con clientes. Las sesiones muy prácticas y focalizadas a la practicidad en las competencias de comunicación y liderazgo fueron una grata sorpresa para nuestros clientes. Nuestra propuesta innovadora propone explorar técnicas artísticas y gestálticas que son a la base de una expresividad efectiva y contundente.

Método que tiene sentido gracias a la permanente investigación de qué es pedagógico y que no. Poner los limites a la vivacidad del método nos da el suficiente rigor a la hora de profundizar en temas tan complejos y etéreos como es la confianza, la motivación o la responsabilidad profesional en la organización. Un pequeño viaje dentro uno mismo para buscar las fuentes de nuestras incertidumbres y afinar en consecuencia en el talento.

Talento que ya llevan las personas puestas y que nuestro método trata de despertar o recordar. Sabemos que hay una delgada línea entre lo efectista y lo transformador por lo que siempre invitamos con nuestro método al participante a integrar y transformar su conciencia sobre la realidad y no sobre guiones inventados. Hoy 7 años después clientes de prestigio conocen y confían en la efectividad del método vivencial de Di Towanda.

EQUIPO DE PRIMERA:

Siempre hemos dado una importancia a saber trabajar como un equipo brillante que tuviera el orgullo de sentirse patrimonio humano de Di Towanda. Trabajar en pareja, recordar un coach y un actor, es francamente gratificante para los clientes y para el mismo equipo porque nunca se para de aprender, especialmente cuando hay dificultades porque es cuando sale la esencia de la complicidad y humanidad.

Equipo que no ha parado de formarse en diferentes especialidades artísticas y de comportamiento humano para sumar un ejercicio, una idea o un retoque en nuestro método. Bravo por entender el para qué del método sin prejuicios, ello nos ha permitido fluir y aportar una frescura en dinámicas en muchos casos muy arriesgadas desde fuera.

Un diez en actitud y en saber estar en la permanente colaboración, que no en la competición de cada uno de los proyectos con clientes. Ser y estar en una mezcla de arte y negocio es algo que buscamos que interese y vincule no sólo a los clientes sino al equipo.

CLIENTES ESPECIALES:

Los clientes nos dan la vida. Estamos profundamente orgullosos de mantener una relación sostenida que nos permita aportarles el valor en cada contexto de sus importantes negocios. Sabemos que la formación y el trabajo son inseparables donde hay una verdad indiscutible. El hombre es el principal capital de una organización.

Y decimos clientes especiales por su sentido de la innovación y curiosidad permanente con nosotros. Este sentido del crecimiento de los clientes permanente nos ha ayudado a empatizar en el sentido de la  innovación, a no quedarnos quietos. Hoy día quien no sabe esperar en consultoria de formación, no sonrie y no innova no tendrá clientes especiales.

Por último os comunicamos que queremos y elegimos continuar en cada día con la misma ilusión del primer día de estos siete años. Elegimos ser diferentes para vosotros!

Ante todo agradecer al Consorcio de Inteligencia Emocional por el envío y regalo de la publicación “La empresa emocionalmente inteligente” porque de su lectura he extraído información interesante y mí reflexión al post de hoy. Sólo recordaros que escribiré al menos 3 post más sobre la innovación en el conocimiento de las emociones siendo este post una intro. Deseo que os guste!

No hay duda que las manecillas del reloj giran, ni tampoco que estamos cambiando en nuestra forma no sólo de hacer, sino de ser en la gestión e innovación del conocimiento (se está haciendo un gran trabajo). Recuerdo cuando comenzaba a trabajar en los ochenta que para ser competitivos empresarialmente pensábamos que la calidad era entendida en términos de calidad de producto.

La razón con poca información y perspectiva pesaba sobremanera respecto al reconocimiento y gestión de las emociones en las decisiones empresariales, calidad = resultados (hemos evolucionado del hombre máquina al hombre del conocimiento). Difícilmente se tenía en cuenta en la gestión la innovación en el conocimiento, quizá porque el concepto tayloriano no abordaba el sentido relacional, afectivo y de trabajo en equipo ante lo sistematizado o mecánico (ante los conflictos nos robotizamos todavía). ¿Qué falta actualmente en la innovación del conocimiento?, ¿Cómo podemos innovar más en España?, ¿Quienes tienen que ser los protagonistas en esta escena?, ¿Los emprendedores?.

Ahora abundan los talleres de inteligencia emocional en las empresas con resultados muy significativos y esperanzadores, con un grado de implicación, participación, motivación y resultados sin precedentes dentro de los recursos humanos (¡lo constato por nuestro trabajo!). Y es que llegamos cargaditos cada mañana de emociones, positivas y/o negativas, durante la jornada generamos más emociones y al final de ella nos vamos con la mochila llena de ellas.

Puedo hablar y confirmar desde haber colaborado para más de 100 empresas que puedes encontrar una empresa neurotizada con sus procedimientos y rigideces (emociones colectivas adversas creadas y mantenidas por personas) o una empresa dinámica y atractiva que gestiona sus procesos empresariales con naturalidad (no mundo Disney). Son las emociones y los valores los que nos permiten, bien con entusiasmo y curiosidad, sentirnos útiles y a gusto en nuestro puesto de trabajo o en la dirección de equipos o empresas.

Ya tengo ganas de continuar escribiendo dentro del mes de diciembre sobre el significado, desarrollo y gestión de las emociones dentro de la empresa y el mundo empresarial porque lo siento, lo vivo y me encanta compartirlo!

Puedes seguir la primera parte pinchando aquí

Hoy Di Towanda la empresa de formación que creé un 14 de febrero de 2005 cumple cinco años, es decir mi niña metafórica llamada Towanda (con coletas tipo pipi). Todavía recuerdo primer día (el día de los enamorados) que salí al polígono industrial de Elche-Alicante con mi carpeta azul con aire seguro, esperanzado, sentido emprendedor y con un poquillo de miedo a dar los primeros pasos de un proyecto que sobre el papel y los sueños aguantaba aunque estaba por ver en la acción.

En el primer año conseguí entender cómo dar mis primeros pasos como emprendedor a la vieja usanza, para qué construir y conectar con un equipo de personas excelentes (Carolle, Maria, Ana, Delia, Carmen, Josué, entre otras) que me dieran respaldo técnico y moral a mi visión y misión del proyecto. Estábamos convencidos de que nuestra misión de humanizar el desarrollo profesional con algo realmente innovador a nuestros futuros clientes tendría una pronta acogida y que una de nuestras palabras activas compromiso no quedara en una palabra bonita, sino en que fuéramos capaces de hacerlo (años más tarde vino Obama).

Es verdad que alternaba Di Towanda en Alicante-Valencia-Murcia con Madrid buscando y consiguiendo las primeras pruebas reales (menudo nombrecito porque algunos decían Di qué?, Di Tomasa?, Wanda?) Fue en el año 2006 cuando conseguimos tener nuestros primeros resultados y clientes en Madrid gracias a los primeros Showrooms en los Teatros y por supuesto a los medios de comunicación (especialmente gracias a Javier de la revista Emprendedores). Resultados que ya existían, que tenían vida, al saber saltar las dificultades reales desde súperpoderes como el entusiasmo, capacidad de ejecución y la excelencia de un equipo humano y profesional que sabia dar lo mejor de sí mismo desde la humildad, la perseverancia y el aprendizaje permanente.

Se nos presentaban nuevos retos, dificultades, desafíos a la vuelta del verano, de las navidades, en cada esquina para poner a prueba nuestra competitividad desde la innovación y métodos de trabajo con técnicas teatrales, Pnl y Gestalt. Un diez y mi reconocimiento para Víctor Manuel, Gustavo, Scott, Thomas además del equipo consolidado por hacer posibles relaciones excelentes con los clientes desde mi valor favorito la pasión, espacio sólo reservado para unos pocos privilegiados.

Crecimiento y confirmación en el mercado que llegó a Di Towanda en el año 2007 por la renovación constante de ideas formativas experienciales, pedagógicas y sentido de pertenencia al equipo de actores y consultores como patrimonio humano (ese es nuestro mejor producto). También por entender que la innovación, el espíritu emprendedor y el para qué nos ayudaba a nosotros y a nuestros clientes a confiar en nuestra firma (constante como un despertador cada mañana).

Transmitir con identidad clara en cada formación, motivar y ayudar desde las oportunidades que nos daban los clientes (son ellos quienes no la dan y no al revés) nos permitió ser nosotros mismos ¿hay algo mejor que eso?. Sólo desde el entusiasmo y la pasión en las relaciones profesionales fue en 2008 y 2009 cuando conseguimos atrevernos un poco más a superar nuestros miedos, creencias, paradigmas para fidelizar y crecer con nuestros clientes que nos dieron la oportunidad de mostrar toda nuestra experiencia, método, creatividad pedagógica y personas.

En estos años hemos pretendido y pretendemos ser y estar cada día con una personalidad mezcla de arte y negocio que interese y vincule a nuestros clientes, proveedores y equipo de personas (gracias Marta, Anne, Alvaro, Edu, Gizane, Patricia, Maria, Penelope, Paola, Ignacio, Robert, Lourdes, Chris, entre otros)

Por estos cinco años (y los que vendrán) gracias y felicidades a todos por vuestra aportación en la colaboración (que no en la competición) y por entender y sostener el sentido del patrimonio humano que compartimos cada día, por soñar despiertos, por luchar por utopias con los pies en el suelo y por compartir el espacio excelente en el que crecer llamado Di Towanda,

¡Towanda!